Banana Pancakes
7 mayo, 2019
Gorde
7 mayo, 2019

Como algunos ya saben (y los que no, les cuento) desde chica siempre fui muy #acomplejada, no sólo con mis #kilitosdemás sino también con la forma de mis ojos. En la primaria muchos (muchísimos) me cargaban con que era achinada, pero de mala manera, como si tener #RazgosOrientales fuera signo de #fealdad. El otro día le contaba a una de ustedes (hola RosanaConEse) que lo padecía tanto, que no quería que mi mamá me peine con una colita tirante, para que no se me estiraran más los ojos!! Una locura! Ahora me río, pero en el momento la pasé feo. Cuestión que al crecer sabiendo que tenía cara redonda, que era #cachetona y que mis ojos eran achinados, me miraba al espejo de tres partes que había en la casa de mis papás y me copaba muchísimo más verme de #perfil. Pues de esa manera “disimulaba” la redondez, los #cachetes gordos no se notaban y los #ojos chiquititos desde ese ángulo parecían “normales”. Ahora, con mis 37 años, la misma redondez (o más), los mismos cachetes y los mismos ojos achinados (+ patas de gallo) puedo decir que no solo aprendí a aceptarme sino también a quererme y a sentirme #linda. Linda de frente, de costado, desde arriba más afinada y desde abajo con papada! Banco a morir hacer dieta, ejercicio y todo lo que a una la haga sentir mejor. Pero sepan que por más #magia que quieran hacerle a su cuerpo, si no se aceptan y aman primero.. va a ser al pedo! No van a estar conformes nunca y déjenme decirles que es agotador vivir así!

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